Empieza por el ajuste a tu mano
Un ratón vertical cambia el ángulo con el que sujetas el dispositivo. Esa forma, por sí sola, no indica si se adaptará a tu mano. Comprueba las dimensiones indicadas, si está diseñado para diestros o zurdos y la posición de los botones. Si puedes, prueba a alcanzar los botones principales manteniendo un agarre relajado, sin estirar los dedos.
Ten en cuenta tu trabajo diario
Piensa en las acciones que repites: seleccionar celdas en una hoja de cálculo, pasar de una pestaña del navegador a otra o ajustar pequeños detalles de un diseño. Valora los ajustes de sensibilidad del puntero y la rueda de desplazamiento. Los botones adicionales solo son útiles si su posición y su software encajan con los accesos directos que realmente quieres utilizar cada día.
Comprueba la conexión
Confirma si el ratón utiliza cable, Bluetooth o un receptor, y si tu ordenador admite esa conexión. Un receptor necesita un puerto compatible. En los modelos inalámbricos, compara el método de carga o los requisitos para sustituir la pila. Comprueba que el software de configuración sea compatible con tu sistema operativo antes de contar con las funciones de personalización anunciadas.
Pruébalo con tiempo suficiente
Consulta las condiciones de devolución antes de comprar un ratón con una forma que nunca has usado. Dedica tiempo a ajustar el puntero y la posición en el escritorio, y después valora tus tareas habituales, no solo los primeros minutos de novedad. Un ratón que te resulta incómodo o ralentiza tareas esenciales puede sencillamente no ser adecuado para ti.
Un producto nuevo debería resolver un problema concreto o aportar algo útil a tu día. Comprueba sus especificaciones y compatibilidad antes de gastar.